Acudir al fisioterapeuta o al médico cuando se siente dolor es algo común, sin embargo, son muchos los mitos que se crean alrededor de su tratamiento. Hoy te quiero ayudar a que descubras 4 verdades que te ayuden en tu lucha con el dolor, porque sé que juntos podemos superarlo. 

Mito 1: El dolor es malo, no sirve para nada.

El dolor es una respuesta de protección frente a un peligro potencial o posible peligro. Si estás jugando la «pachanguita» de los domingos con tus amigos de la peña y en los últimos minutos sientes un pinchazo, lo más común es que pienses: “me he roto”. Sin embargo, tras descansar y moverse un poco, el dolor se va. 

Tranquilidad, no estamos locos, voy a ponerte un ejemplo con el que lo entenderás fácilmente: Tus músculos, al igual que una goma del pelo, tienen una capacidad de absorber y producir fuerza. Si el cerebro recibe información de que estos están llegando a un punto que podría producir un daño, da como respuesta dolor, para que así reduzcas tu nivel de actividad y todos los tejidos sigan en buen estado. 

Mito 2: El dolor es consciente. 

Quién no se ha dado un golpe en el pie mientras iba a la cocina a por un vaso de agua de madrugada, si a ti no te ha ocurrido eres todo un afortunado. Pero todos los demás hemos sentido ese dolor tan intenso en el dedo pequeño del pie, el cual es aún peor por sufrirlo en silencio para no despertar a todos los vecinos. 

Sin embargo, nadie se ha preguntado porque justo al dormimos tras el golpetazo, dejamos de sentir dolor. La respuesta es muy sencilla, el dolor es una respuesta consciente.  Esto quiere decir que, si nuestra atención se centra en una zona que sentimos dolor, el dolor será más intenso. 

Al darnos el golpe, nuestro cerebro da manda como respuesta dolor, para avisarnos de que nos andemos con más cuidado. Pero una vez llegamos a la cama y el posible peligro ya ha pasado, deja de dar esa respuesta dolorosa. 

Mito 3: Dolor es igual a lesión. 

Ya al ver los 2 mitos que hemos comentado, puedes imaginar que el dolor puede muchas veces llegar a confundirnos. Si siento dolor, tendré una lesión. Pues siento decir que no, el dolor puede no corresponderse ni con la presencia ni con la gravedad de una lesión. Es más, en muchas ocasiones ocurre que hay dolor y no lesión o viceversa.  

Ya hemos dicho que el dolor es una respuesta de protección, pero es posible que tras pasar “el posible peligro”, sigamos sintiendo dolor. Si nuestro cerebro sigue detectando una amenaza, que puede ser falta de movilidad o fuerza, miedo o inseguridad, incluso el estrés, puede seguir con todas las alarmas encendidas (mandando dolor). 

Mito 4: Todos sentimos dolor igual. 

El dolor es una respuesta individual y subjetiva, influida por nuestros pensamientos, creencias, emociones y experiencias vividas. Nadie siente ni sentirá el dolor de la misma forma que tú. Nunca debes de culparte si lo sientes. Es real, nosotros te creemos.

Aunque haya 2 lesiones completamente iguales, nosotros trabajamos con tu dolor de forma específica, por ellos los tratamientos serás completamente diferentes.

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